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The A'i Aguarico River. Antisana Foundation


Prácticas agrícolas 

El cultivo de los Cofán está marcado por el calendario de la palmera chontaduro (Guillielma gasipaes). Cuando este árbol madura a finales de enero, los Cofán tienen este evento como indicador de lo que nosotros denominamos "año". Los sucesos pasados se los nombra en referencia a tantas maduraciones del chontaduro cuanto sea necesario.

La yuca dulce se la planta en cualquier época del año, excepto en la estación lluviosa que va de abril hasta julio. Sin embargo, la cosecha de la yuca es continua mientras las plantaciones aseguren un abastecimiento permanente. Después del fuerte invierno se transplantan el banano, frutas cultivadas, maíz y tabaco en pequeñas parcelas pertenecientes a los individuos varones de las familias nucleares.

La posesión de tierra depende de las responsabilidades sociales que tiene un hombre: en primer lugar dentro de su posición dentro del ciclo de desarrollo del grupo doméstico, así como también del tamaño de su hogar y del número de otros miembros varones contribuyentes. La labor de abrir el bosque existe en las márgenes del río, constituye una inversión suficiente para que una parcela sea considerada propiedad de un individuo y de su familia, en tanto cultiven el huerto. Ningún hombre tiene más de tres de estas parcelas a la vez; y los derechos de usufructo pueden ser heredados.

Los huertos están distribuidos al azar río arriba y río abajo del poblado, en cada margen y en canales fluviales adyacentes. Las mujeres limpian, deshierban y cosechan los huertos, a menudo con la ayuda de sus esposos, que dan especial atención a cultivos tan apreciados como el tabaco. Todos los huertos se suelen abandonar después de tres años. Ya que no hay escasez de tierra y los poblados a menudo cambian de lugar cada generación, los huertos se plantan nuevamente muy pocas veces.

Como en toda sociedad tribal, las actividades masculinas y femeninas son complementarias. Hombres y mujeres juntos recolectan leña para los fogones, en las playas de grava de los ríos más grandes. Mientras que los hombres cazan, las mujeres y los niños visitan los huertos a pie o en canoa. La mayoría de las mujeres adultas puede manejar una canoa sin ninguna dificultad, aunque siempre los hombres son los que reman. Sólo las mujeres traen agua del río a la casa así como solo los hombres cazan y traen la cacería al pueblo. De la misma forma, el abastecimiento de plátano y yuca durante la caza es en su mayor parte, aunque no completamente, responsabilidad de la mujer adulta. Las mujeres acompañarán a sus esposos en las incursiones de caza pero sólo muy rara vez una mujer saldrá sola a cazar o a pescar.

Pocos hombres salen de cacería diariamente (al contrario), alternan un día completo de caza con un día de elaboración de herramientas, de cuidado de la casa, o simplemente de vacación. No existe un patrón para las actividades masculinas; estas mas bien dependen de la disponibilidad de la caza, del clima, y del cumplimiento de tareas necesarias y laboriosas, tales como el hacer canoas y, cada vez mas frecuentemente, elaboración de cuerdas y tejido de hamacas. Se venden las hamacas a los afuereños junto con las pieles de pecarí, ocelote, y jaguar, y representan para los cofanes el único ingreso monetario. Pocos cofanes varones trabajan como empleados para compañías de petróleo o para agricultores colonos, y si lo hacen, sólo es por cortos períodos de tiempo. Con la llegada de los colonos y de las compañías de petróleo, ha habido, tal como lo anotamos anteriormente, una comercialización incipiente de algunos productos agrícolas cofanes: maíz, arroz, y ganado, especialmente entre los cofanes colombianos, pero el trabajo asalariado en tierra extraña sigue siendo raro.


La cotidianidad de los Cofanes 

Las cosas que hay en casa son: un conjunto de lanzas, redes, anzuelos y herramientas que incluyen cuchillos, machetes, hachas y ocasionalmente azuelas de mano. Estos productos son guardados en el techo de la vivienda. Todas estas herramientas son suficientes para la construcción de casas, de muebles bancas, canoas, escudillas de madera y trinchadores para la fermentación de la yuca.

Hoy en día, los Cofán viven en casas al estilo kokama (hombre blanco). Hace dos generaciones, los Cofán vivían en construcciones grandes y ovaladas, con el piso de tierra, similares a las malocas amazónicas, allí vivían las familias extendidas de antia. Ahora, la mayoría de las casas tiene una plataforma de bambú que hace de piso, aunque unas pocas familias tienen un piso de tierra o una cocina separada de piso de tierra. Los techos son de paja, estando disponibles tres variedades que se diferencian en la disponibilidad, durabilidad y aspecto. Las paredes son planchas de bambú cortado que se atan a postes esquineros que sostienen el techo, a menudo sólo a media altura entre el piso y la techumbre de paja, dejando un espacio libre para la ventilación y la observación.

La cocina de una casa tiene una mesa para el fogón, hecha por lo general de los bordes de las canoas viejas. Cuando no hay suelo de plataforma, el lecho de la hoguera se construye con arena de río encerrada en un pequeña estructura cuadrangular de madera. Tres piedras sostienen las ollas de aluminio, que son más prácticas que las ollas de barro que actualmente sólo pocas mujeres manufacturan. La leña se coloca al fuego entre dos piedras de soporte y se suspende una parrilla de los postes del techo sobre el fuego, lo que proporciona un lugar de almacenamiento de alimentos calientes y alejado de perros y niños traviesos.

La mayoría de las casas cofanes está subdividida por paredes completas de bambú que forman dormitorios para las parejas y sus hijos, en los cuales a menudo se encuentran mosquiteros sobre las plataformas.

Algunos hombres duermen solos en las hamacas sin protección contra los insectos. En estos dormitorios la mayoría de parejas guardan sus bienes tales como cuentas, telas, agujas, espejos, escopetas, equipo de carga en fundas tejidas (que ahora son de plástico), cajas pedidas a los kokamas, y tarros comprados a los comerciantes que regularmente vienen por el río vendiendo ollas, baterías, galletas y todos los artefactos ya mencionados.


Celebraciones 

Tan a menudo como puede, una familia prepara tse´tse´pa o chicha de yuca y plátano, fermentada en grandes jarras de madera con un agente fermentador natural. Ninguna ocasión especial necesita celebración durante estas fiestas de libación, los hombres suelen tejer cuerdas de fibra extraída de la palmera chambira toi´fa recolectada durante las incursiones de caza al bosque. Esta cuerda, enroscada en la pierna con la palma de la mano, puede variar en grosor y se la emplea en la hechura de redes, fundas y hamacas. Como las misiones evangélicas en Dureno han creado un mercado para estos tejidos, todo el tiempo disponible lo ocupan en tejer y hacer cuerdas. Los tejidos son intercambiados por dinero o para conseguir artículos esenciales a crédito (verbi gracia, municiones, pólvora, gorras) que requieren, de los misioneros.



 
 

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