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Quizá porque, incluso para muchos murcianos, el noroeste de su región sea aun desconocido, o quizá porque es una de esas zonas donde puedes pasar del más desértico de los paisajes a un auténtico vergel de agua, arboledas e incluso cumbres nevadas (y todo a velocidad de caballo;O quizá simplemente porque era un recorrido al alcance de la mano y que estaba seguro me llenaría de momentos, como mínimo diferentes a nuestra rutina de todos los días.
O quizá simplemente porque era un recorrido al alcance de la mano y que estaba seguro me llenaría de momentos, como mínimo diferentes a nuestra rutina de todos los días.
El día antes, preparamos el cuerpo para la que se nos venía encima, se hizo matanza en el club hípico y Honor llevaba 2 días descansando y saliendo sólo a tomar el sol…
La noche la pasé con mi amigo y cuadrero Mussa, natural de Bali, quien tiene la misma facilidad para aprender idiomas que yo para planear aventuras…Vimos el partido y temprano a dormir.

Ya en día Miércoles me levanté a las 6am para dar de comer a Honor y que le diera tiempo a hacer la digestión antes de salir con la ciudad santa de Caravaca de la Cruz como destino final (a la que se llega en un mínimo de 2 días). Una vez que le eché a él de comer, un servidor se puso a preparar el equipo y después de servirme yo mismo un café pasé a preparar a Honor. En esta ocasión, y confiando en el hombre del tiempo, no llevaba más que un saco de dormir (ni tienda ni aislante) y algo de comida para mí y para Honor, ya que, sabido es, que en nuestro país, no solo en Murcia, es complicado encontrar los pastos que una vez lo cubrieron.
La marcha comenzaría en Alguazas por varias razones, pero quizá sea la más importante que es ese tramo de la vía verde del noroeste (cuando todavía era vía de trenes de mercancías) el último que se cerró al tránsito, a saber, en 1998, aunque era un servicio sólo entre la capital y Alguazas, ya que el tramo que la llevaba hasta Caravaca se cerraría en 1925. Sirve también esta vía verde como enlace hacía Caravaca de “el camino del apóstol”, que enlaza Cartagena con Caravaca…El paisaje en este primer tramo es todavía de huerta murciana, con campos bien labrados y regados por las típicas acequias, algunas heredadas de nuestro pasado morisco y, otras, simplemente adaptadas.
NOROESTE MURCIANO 1
Ese día decidimos apenas darnos prisa, decidimos “andar” y evitar los trotes y galopes que tanto se agradecen en ciertos momentos y superficies. El tramo que nos llevaría hasta los Baños de Mula, está realmente mal acondicionado a pesar de que, supuestamente, los diferentes ayuntamientos han recibido subvenciones para su acondicionamiento (de hecho es en el antiguo apeadero de los Baños de Mula donde se encuentra el considerado a día de hoy Km. 0), pero bueno, centrémonos en el recorrido en sí.
Vamos dejando las huertas y tierras llanas para sumergirnos de lleno en las “Badlands” o “tierras baldías”, término utilizado a nivel mundial por los geólogos para describir una tierra árida e inhóspita, cuyo principal compuesto son rocas blandas (yeso) o sedimentos que, maltratados por el tiempo y el agua, convierten estas zonas en auténticos caprichos de la fuerza de erosión de la naturaleza. Son además zonas donde, si llueve, es de manera torrencial y esto hace que los cañones y grutas sean más espectaculares si cabe. En las “badlands” de este tramo de nuestro recorrido nos maravillamos con esas formas caprichosas y llegamos hasta el primer apeadero de nuestro recorrido, el de Los Rodeos.
NOROESTE MURCIANO 2
Llegamos a Campos del Río, pueblo que tendremos que atravesar por todo su centro cuando llevamos más o menos unas 2 horas a caballo, el antiguo apeadero ya a quedado en el centro del pueblo, y Honor, haciendo honor (valga la redundancia) a su buen carácter, se comporta a las mil maravillas circulando entre coches, motos y personas que van de un lado hacia otro.
Cuando nos queremos dar cuenta estamos saliendo del pueblo y llegamos a otro tramo claramente diferenciable, es la carretera que une Campos del Río con Albudeite, que está en obras y hace el circular por ella una auténtica hazaña. En esos momentos he de reconocer que uno no deja de echar de menos los caminos de zahorra o trozos de monte que sólo un par de horas antes habíamos pasado. A pesar de ser diciembre a estas horas el sol aprieta y cambiamos gorro de lana por sombrero. Así, superando una última prueba humana que el ingenio de alguien considerado inteligente nos ha puesto en el recorrido (el camino que sube hasta el primer acueducto a sido roto por una retroexcavadora, y en su lugar a creado 4 escalones de más de 1 metro cada uno que hace que Honor, por unos instantes se convierta en caballo de salto).
De repente, a la salida de Albudeite volvemos a encontrarnos con un territorio dominado hasta el mismo horizonte por “badlands” y centramos nuestras miradas en el extraño paisaje que forma al fondo del cañón el río Mula, el cual, a pesar de llevar en su tímido cauce un agua más bien salada, da vida a angostos pero frondosos campos de naranjos y limoneros (debajo de los cuales pasaríamos alguna que otra noche).
Así, después de unas 4 horas de paso llegamos hasta los Baños de Mula y el principio de un camino totalmente diferente…
NOROESTE MURCIANO 3
Supongo que quien lee esto, es como mínimo un aficionado al caballo, o, por otro lado, alguien a quien le gusta “moverse” de una manera diferente, pues bien, es a partir de los “Baños de Mula” donde de verdad te das cuenta de que, dentro que cada región, siguen existiendo reductos apartados que solo descubrirás a una velocidad diferente a la que estamos acostumbrados, reductos que conduciendo por una autovía jamás conocerías, ni siquiera saliendo de ella, ya que, en este tramo, no pueden circular coches, y no hay otra manera de descubrirlo que a pie, en bici o a caballo. Recuerdo la amabilidad cuando me acerqué a la casa de un cabrero, y, para mi sorpresa, quien salió a atenderme era una joven que parecía sacada de revista, ante eso, lógicamente, muy cortésmente desmonté, me quité el sombrero y le pedí un cubo de agua para el caballo. Al momento de estar hablando salió el padre (este sí con pinta de pastor) y estuvimos intercambiando impresiones de los “animales”, y no precisamente de cuatro patas, que hacen o convierten en algo realmente complicado el desplazarse a otra velocidad.
La primera parada larga la realizamos en la Puebla de Mula, aquí, el apeadero dispone a su alrededor de verde pasto que Honor, desensillado, agradece. Yo por otro lado me quito botas, espuelas, etc.…y descalzo preparo (mejor dicho caliento) un cocido madrileño que sabe a gloria. Llevamos andando 5 horas, y hemos recorrido unos 30 kilómetros, que son, sin duda, los más complicados por tratarse de demasiados tramos de asfalto y diferentes “obstáculos” que hacen de la llegada sanos y salvos a La Puebla, algo bastante meritorio. Así que mientras Honor descansa yo aprovecho para escribir un rato y echar alguna que otra foto.
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