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El Coliseo por Pablo Ponte Ortega

Anfiteatro FlavioHablar de Anfiteatro Flavio puede resultar para algunas personas desconocido, pues no sepan bien de qué estamos hablando, sin embargo, seguro que asienten si los invitamos a visitar el Coliseo de Roma. Con este nombre se conoce al anfiteatro construido en el siglo I durante el mandato de la familia de los Flavios.


El Coliseo es para Roma lo que la Torre Eiffel para París o la Estatua de la Libertad para Nueva York; algo más que un símbolo, una referencia de su historia, su cultura y su patrimonio. Este edificio es uno de los más antiguos que se conservan. Desde 1980 es Patrimonio de la Humanidad y fue nombrado hace pocos años una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

El edificio

Mandado edificar por Vespasiano en el año 71, fue finalizado por su hijo Tito una década después. Como mecenas de esta construcción, el edificio se llamó en sus inicios Anfiteatro Flavio, aludiendo a la familia que lo erigió. Fue muchos siglos después cuando comenzó a conocerse como Coliseo, debido a una estatua de Nerón de treinta y seis metros que se alzaba junto a él y que se llamaba Coloso. De esta estatua no queda nada.

Coliseo Romano en travellersbook.net

El Coliseo fue una innovación arquitectónica pues fue una edificación donde se usaron ya materiales como el hormigón, muy usado por la cultura romana, y que era capaz de albergar a cincuenta mil personas. Además, sobresale por su gran pragmatismo, ya que consiguió distribuir a toda esa ingente masa de población de forma muy cómoda. Aunque en la actualidad podemos observar - en parte - cuatro plantas con una altura de unos cincuenta y siete metros, en un principio solo se edificaron tres pisos. En ellas se abren unos ochenta arcos sobre pilares, que servían de entradas y salidas al interior. Si prestamos atención, el orden de las columnas es diferente según ascendemos, mostrando los tres órdenes más clásicos: dórico para la primera planta; jónico para la segunda y corintio en la tercera. El cuarto nivel, del que hoy perdura una parte, fue proyectado años después por Tito.

Anfiteatro Romano en travellersbook.net
Anfiteatro Flavio

Su interior se articula en torno a una compleja red de corredores interiores, escaleras, pasillos y vomitorios que se estructuran en torno a una base elíptica. Todos los pasillos se corresponden con cada una de las entradas, con diversas escaleras de acceso a las gradas; todo con vista al flujo masivo de gente. Hay que recordar que Roma era en esa época la ciudad más habitada del planeta, con un millón de personas, el triple de lo que tenían otras grandes metrópolis. La disposición de los asientos también estuvo organizada, distribuyéndose al público según las clases sociales. En el primer nivel el emperador y la nobleza; en el segundo nivel los ciudadanos de clase media;  en el tercero la clase baja; y por último, en el cuarto nivel, de pie y al descubierto, se situaban las mujeres, los pobres y los esclavos. Esta estratificación social aún sucede en los campos y arenas de hoy día: el precio de tu entrada dicta a qué clase perteneces.
Uno de los grandes atractivos que desprende este monumento es la posesión de un laberinto interior que aglutinaba diferentes dispositivos escénicos, con más de treinta elevadores y trampillas que inferían un halo de espectacularidad a todos las celebraciones que allí se llevaban a cabo. Existían dos pisos de corredores por debajo de la arena del Coliseo, por la cual se cruzaban gladiadores y animales salvajes como cocodrilos, leones, elefantes,… traídos de los rincones más alejados del imperio. Esta construcción interior existente en el subsuelo, conocida como el hipogeo, fue construido por Domiciano, uno de los emperadores más tiranos de la historia romana.

coliseocorredores subterraneos anfiteatro romanoAnfiteatro Flavio en travellersbook.net

Los techos retráctiles que en muchos estadios hoy día fascinan a los espectadores, al parecer ya se puso en práctica en el Coliseo, el cual se llegó a cubrir con una gigantescas lonas de tela (Velarium).
Desde un punto de vista negativo, sus grandes dimensiones y peso dañaron la estructura interna de la ciudad. Una de las grandes aportaciones romanas al urbanismo fue su sistema de cloacas, las cuales fueron afectadas en el emplazamiento donde se sitúa el Coliseo. Las obras de edificación implicaron la ida y venida de carros con toneladas de piedra, unos tres mil metros cúbicos de travertino, una piedra extraída a 30 kilómetros de distancia. Doscientos carros con bueyes iban y venían diariamente. Este tránsito provocó un fuerte perjuicio de la estructura creada en el subsuelo años atrás, inhabilitado para soportar una obra de tamañas dimensiones.

Coliseo Romano en travellersbook.net

Lo cierto es que implantó unos modelos que fueron referencia en edificios posteriores. Sin embargo, hoy en día su estado de conservación no es del todo como se desearía, a pesar de las continuas intervenciones que en él se desarrollan. Si entramos en el edificio, la antigua arena donde se celebraban los grandes espectáculos ha desaparecido. En su lugar se muestran todas las entrañas internas del edificio. Un ejemplo de la relativa fragilidad de este edificio fue el intento en 1990 de que aquí se celebraran algunos partidos del mundial de fútbol. Sin embargo, era imposible que soportara a miles de aficionados y jugadores como antaño.



 
 

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