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El Coliseo por Pablo Ponte Ortega

Declive

Han sido muchos los avatares que ha soportado este edificio. Además de acoger a millones de personas durante siglos, el Coliseo ha sufrido varios reveses que han dañado su conservación. El más hiriente fue un incendio que se produjo en el siglo III que destruyó techo, suelo y estructura subterránea. Es llamativo que su reconstrucción tardó veinte años, el doble de lo que se tardó en construirlo.
No obstante, el declive del Coliseo y de los espectáculos fue paralelo al declive imperial y económico de Roma. A partir de los siglos III y IV empezaron a escasear los recursos que antaño habían permitido la exhibición del poder de Roma. Por tanto, en esta ocasión, la cada vez menor celebración de fiestas era muestra de la decadencia del Imperio.
El cristianismo, religión oficial desde el año 313, también influyó en el cese de los espectáculos de gladiadores. Estas luchas fueron prohibidas a principios del siglo V tras continuas discrepancias de los crsitianos, que aborrecían dicho espectáculo. Aún perduró algún siglo más, pero solo albergando combates de animales.

Roma roma visitantes al anfitetro romano

Existen otros ejemplos de la involución de esta arquitectura. En el siglo XII el edificio es convertido en fortaleza privada de algunas familias ricas de la ciudad, cegando las arcadas de los diferentes niveles. Luego en el siglo XIV sufrió un terrible terremoto que provocó el derrumbe de la fachada sur. Los escombros que se generaron empezaron a ser saqueados y parece ser que parte de esas piedras se aprovecharon siglos después para edificar algunas arquitecturas de la Roma renacentista.
Tras recuperar cierto prestigio en el XIX como símbolo del romanticismo, el Coliseo se convirtió en un símbolo nacionalista en el XX, recuperando su papel propagandístico con Benito Musolini, quien estaba convencido que sus antepasados arraigaban con los grandes emperadores romanos. Llegó así a devolverle su función de lugar de reunión, llegando a realizar allí numerosos mítines.

Conservación y turismo

Desde la Segunda Guerra Mundial, el edificio se ha mantenido en constante vigilancia y conservación. Son casi dos mil los años de uno de los monumentos más antiguos y trascendentes que se conservan y en la actualidad sólo se pueden celebrar en él espectáculos que no supongan un fuerte agravante y deterioro de su estructura. A pesar de su imagen de fortaleza, el Coliseo es un edificio frágil del que se conserva menos de la mitad de su original y al que algún fuerte movimiento sísmico podría destruir.

Coliseo Romano

Con seis millones de turistas al año, es uno de los principales atractivos de la ciudad junto al Vaticano, y uno de los referentes mundiales del patrimonio actual, no solo por sus connotaciones artísticas e históricas, sino también por su singularidad, popularidad y espectacularidad.
Si nos interesa saber más sobre este periodo y sobre todos los puntos de vista a los que hemos hecho mención, sería interesante leer la novela histórica Los asesinos del emperador de Santiago Posteguillo, donde de una manera muy bien documentada narra los gobiernos de la Dinastía Flavia y la importancia y funcionalidad del Anfiteatro Romano.

Coliseo Romano

Las sensaciones y el impacto que experimentan los visitantes es el mismo que antaño pretendían los emperadores transmitir. Sus piedras, aún llenas de vitalidad, ensuciadas por la sangre de millones de guerreros que perdieron allí su vida; impregnadas del ruido de la muchedumbre vociferando gritos y risas; impacta todavía. Sensaciones que transmite este edificio, en un mundo donde las grandes construcciones no sorprenden; pero un lugar que te permite empatizar con aquellas personas que por primera vez hace miles de años, alzaban su mirada, y observaban ante sí la grandilocuencia del mayor edificio construido hasta ese momento.
Se dice que Roma durará mientras dure el Coliseo, así que esperemos prosigan evocando juntos, por miles de años más, recuerdos de un tiempo glorioso.


Pablo Ponte Ortega



 
 

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