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Puno y Arequipa.

Rumbo perdidoSobre las apariencias
Cruzar fronteras tiene una mística especial, ya mencione en otras publicaciones como me gusta ver los contrastes tan marcados a un lado y al otro de la línea limitante. Sin embargo, nuestro cruce de Bolivia a Perú fue tan rápido e improvisado que no tuvimos ni tiempo de admirar el paso, o de sacarnos foto con el logo que nos recibía.

La salida de Bolivia no suponía demasiadas complicaciones hasta que fuimos apartadas de la fila por no tener la tarjeta migratoria que se suponía debían habernos dado a la entrada. El agente migratorio se excuso de sus colegas que no nos habían dado el codiciado papel diciendo que ”probablemente no habían tenido de esa planilla al momento de nuestro cruce”. Pura eficiencia. El oficial nos dio un papel para completar y pudimos pasar la frontera corriendo, ya que nuestro grupo se había alejado.
Al entrar a Perú, no recordaba mi discurso para pedir el máximo tiempo de estadía, así que terminaron sellándome por dos meses, y a Andy tres. Ahí supimos cual de las dos lucia más decente al momento de pasar migraciones. Tendríamos dos meses para conocer el lugar y hacer lo prohibido: trabajar.
Llegamos a Puno al mediodía, en la terminal nos ofrecieron un hostel por 15 soles y aceptamos, aun no manejábamos la moneda del país y pareció un precio razonable. Lo primero que nos sorprendió fueron los mototaxis. Ya los habíamos visto en nuestra corrida por la frontera ¿Por qué no habría en Bolivia? ¿Por qué de un lado si y de otro no? Cosas que hacen que ir saltando líneas despierte cada vez mas mi interés.

mototaxi Puno en travellersbook.net
Subí que te llevo! Cada trasporte refleja la personalidad de su conductor Puno

Puno es una ciudad muy parecida a las de Bolivia, pero con mas locales comerciales. Esta a la misma altura sobre el nivel del mar que Copacabana, con quien comparte el Lago Titi Kaka. El lado peruano del lago no tendrá Islas como la del Sol y la Luna, pero en ella se pueden encontrar las islas flotantes de diferentes comunidades indígenas. Por la tarde visitamos las Islas Flotantes de Los Uros. Estas islas, al igual que el resto, están construidas con una planta llamada totora que crece en el lago. Con este material, las comunidades construyen las islas, sus casas, barcos y hacen artesanías. Nos recibieron cuatro simpáticas mujeres vistiendo ropa típicas y cantando en Aymara, nos saludaron diciendo “kamisaraki” y nosotros, gracias al guía turístico que nos soplo la respuesta, respondimos “waliki”. Todo el recorrido está pensado para entretener al turista y sacarle algunos soles de más. De todas formas, nos pareció interesante el paseo en barco por el inmenso lago, aprender sobre un modo de vida diferente, y estar en contacto con un grupo de personas que aun se aferran a sus tradiciones y a su lengua milenaria.

barcos de totora en travellersbook.net lago titi kaka en tgravellersbook.net
Aprovechando las totoras: barcos El lago y su flora

Al día siguiente salimos para Arequipa, no teníamos demasiada información sobre la ciudad, mas que era la segunda ciudad más grande de Perú, luego de Lima. El exceso de información puede ser peligroso a veces pero, en lo que respecta a viajes, mejor que sobre y no que falte, y ese fue nuestro error. La entrada a la ciudad nos abrumo, ingresamos por un desierto blanco en el cual a la distancia se vislumbraba una maquina gigantesca parecida a las utilizadas para extraer petróleo. Parecía que nos encontrábamos en un futuro apocalíptico, al mejor estilo Matrix o 1984. Luego avenidas y casas eternas, nada que nos llamara la atención. Esa primera impresión tan negativa se debía probablemente a que veníamos de ciudades muy pequeñas, y semejante realidad industrial y urbana nos shockeo. Ahora sabemos que Arequipa es conocida como “la ciudad blanca” y que esa maquina apocalíptica, es una fábrica de cemento.
Llegamos a la terminal y decidimos no quedarnos, sacamos pasaje a Cusco para esa misma noche y salimos a recorrer la ciudad por lo que restaba de la tarde. Llegando a la plaza principal, la ciudad comenzó a revelarse soberbia con su arquitectura colonial, sus peatonales y sus múltiples iglesias y monasterios. Nos arrepentimos mil veces de no haber decidido pasar tiempo allí, pero aprovechamos la tarde paseando por librerías de oferta, edificios emblemáticos y probando, por primera vez, la cerveza Arequipeña.

Arequipa en Travellersbook.net Arequipa en travellersbook.net
La ciudad blanca Tomar un cafecito acá exedia un poco nuestro presupuesto.

A la noche salimos para Cuzco, en el colectivo pasaban una película que estaba situada en la misma ciudad, no vaya a ser cosa que nos falte información de Cusco y decidamos irnos de ahí también. Cuando se trata de ciudades, la primera impresión no es lo que cuenta, ahora lo sabemos.


Andrea y Sofía

 
 

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